viernes, 7 de diciembre de 2012

Indultar cerdos

Indultar cerdos

Javier Pérez de Albéniz
Cuando usted lea estas líneas, los cerdos de mi pueblo estarán en el corredor de la muerte. Han llegado los fríos y, aprovechando estos días festivos, serán ejecutados, desangrados, churruscados, descuartizados, triturados, aliñados y embuchados en sus propios intestinos. Un momento trágico para los guarros, qué duda cabe, pero memorable para unos vecinos que, en circunstancias tan achuchadas como las actuales, llenan la despensa y se garantizan las proteínas de los próximos meses.
Descartamos, por tanto, la posibilidad del indulto, pese a que en España esté de absoluta actualidad esta peculiar forma de conmutar penas: le recuerdo que Mariano Rajoy ha concedido en los últimos once meses 468 absoluciones, incluidos mossos d’Esquadra torturadores, militares que falsearon las identidades de las víctimas del Yak-42 y políticos y empresarios condenados por desviar fondos, estafar o prevaricar. La crème. Zapatero también se mostró magnánimo con algunos delincuentes, perdonando a dedo solo en 2007 a 521 condenados.
¿Generosidad? Jamás con los cerdos. Es más, llevado por la euforia que provoca el bodegón de chorizos, salchichones, morcillas, morcones, costillares, paletillas y jamones, es muy posible que nuestro ayuntamiento se venga arriba y forme una comisión especial para solicitar la categoría “ibérico”. Sabemos que no estamos en una comunidad con tradición porcina, y que nuestros guarros estabulados no han visto una bellota ni en pintura, puesto que son alimentados con los restos de las comidas, patatas podridas y harina de saldo, pero no queremos ser menos que nadie…
En España el indulto está de absoluta actualidad: Rajoy ha concedido en los últimos once meses 468 absoluciones, incluidos mossos d’Esquadra torturadores, militares que falsearon las identidades de las víctimas del Yak-42 y políticos y empresarios condenados por desviar fondos, estafar o prevaricar. Zapatero también se mostró magnánimo con algunos delincuentes, perdonando a dedo solo en 2007 a 521 condenados El sello “ibérico” es al cerdo lo que la marca “España” es al Gobierno: una etiqueta trágica. El marrano, sea cual sea su pedigrí, tiene un único destino: el cuchillo. Mariano Rajoy quiere presumir de patria, para poder españolizar a diestro y siniestro, pero la realidad es que da una patada a un bote y le salen cuarenta indultables. El último de ellos es Gerardo Díaz Ferrán, el que fuera líder de los empresarios españoles y azote de sindicalistas vagos que tomaban cañas en las manifestaciones.
Antes de ser acusado de cochinadas brutales, como alzamiento de bienes, insolvencia punible con agravante por ocultación patrimonial de notoria cantidad de dinero, estafa procesal por el concurso de acreedores del Grupo Marsans, blanqueo de capitales o falsedad documental, Díaz Ferrán daba doctrina para salir de la crisis: “Trabajar más y cobrar menos”, sugirió todo ufano.
Trabajar más y cobrar menos… ¡Ojalá todos los empresarios ofreciesen soluciones tan creativas y eficaces! Pero no tendremos esa suerte… Díaz Ferrán es un caso único, un genio capaz de regalar Marsans, cobrar en negro 100.000 euros al mes, declararse insolvente y culpar de todo el desaguisado a un socio muerto. Un tipo así, con talento y generosidad a partes iguales, es carne de indulto.
¿Un ejercicio arbitrario y despótico indigno de políticas democráticas? De ninguna manera: cuando te indultan, te bendicen. Por eso, es más que probable que Díaz Ferrán sea uno de elegidos. Razones por las que el Gobierno ha denegado tan generoso perdón a David Reboredo, un extoxicómano vigués de 43 años que, condenado a siete años de cárcel por trapichear con 0,2 gramos de heroína, lleva dos desenganchado y dedicado a trabajos sociales.  
Le tengo que dejar. El gorrino más grande está arrodillado en la puerta de la cochiquera, con lágrimas en los ojos, pidiendo clemencia. ¿Indulto? Quiero darme el capricho de matarle con mis  propias manos…
P.D.: ¿Recuerda usted el post de hace unos días titulado “Boicot a Cataluña”? Pues resulta que la Policía acaba de confirmar que no es autora del informe sobre las cuentas suizas de Mas y Pujol, publicado por El Mundo unos días antes de las elecciones catalanas. “Por consiguiente, el citado informe no puede ser validado”, asegura Manuel Vázquez, comisario jefe de la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (Udef).
¡Vaya por dios, qué lástima! El famoso informe parece ser un montaje. Bueno, qué le vamos a hacer. La cosa ya no tiene solución. No es cuestión de repetir las elecciones… Vamos a esperar la rectificación de El Mundo, y todos contentos.
¿Y si la crisis del periodismo fuese esto?

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