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jueves, 20 de mayo de 2010

EL RINCON DE CORTO MALTES

De todo lo fugaz y efímero, a él corresponderían las más duras vindicaciones.
Preguntarle por nuestros instantes de gloria, por los segundos en los que nos creímos dioses, por los momentos en los que la muerte no era más que una burla sin rostro no será sino confesar nuestra absoluta pequeñez.
Nadie lo vio más de un segundo, ni lo disfrutó más de un suspiro. Nadie lo vivió para siempre, ni siquiera lo suficiente.
Escapó tantas veces como fue perseguido y sin remedio está condenado a no permanecer.
Sin embargo, de todas sus condenas la fugacidad no es la menor de ellas. El presente, pues a él me refiero tiene en su soledad la peor de las cadenas. El abismo que representa cada fracción de tiempo de nuestra vida está abocado a ser vencido por la memoria en el mismo instante en que exista.
Sin embargo, tenuemente, una segunda versión refiere que frente al designio inquebrantable del devenir, el tiempo en ocasiones se para, y lo vivido en esa porción de segundo permanece eternamente por encima de leyes de hombres y dioses.

miércoles, 21 de abril de 2010

EL RINCON DEL MIERCOLES

Muy buenas compañeros y compañeras.
Os informamos que vamos a tener sección fija en este blog, va a ser cada miercoles, y será nuestro amigo Corto Maltés (seudónimo de un compañero de las Cepsas)  el que nos deleitará con pequeñas verdades o ficciones, sueños o realidades que nos ofrece nuestro día a día. Es un pequeño espacio, especial por lo que expresa o entiendan los que lo lean, es un hueco en nuestro día...un RINCÓN, el del Miercoles de cada día.
Esperamos lo disfruteis
Fdo.: El Duende Verde
Afirman los hinduistas que el Sajasra-ara, el chakrá del sentido y del alma, sale del cuerpo en el momento de la muerte aligerándolo levemente. Enorme vanidad sería afirmar que ciertos objetos no puedan llevar en si mismos el peso de las acciones de quienes los dirigen. De un simple bolígrafo puede salir el perdón o la condena, la firma del despido y la de la libertad, la carta de amor o la misiva del moribundo.

Me inclino a pensar que de alguna forma en el peso de nuestros bolígrafos puedan quedar grabadas las cargas de nuestras culpas y las compensaciones de nuestros haberes del mismo modo en el que aquel cuadro asumía día a día la verdadera naturaleza de Dorian Grey.